El café....
Me encanta el café, cuando su aroma entra por mi nariz, e inunda mis sentidos, es como si se abriera el gran baúl de los recuerdos, que se encuentra
polvoriento y ruinoso, en algún rincón de mi memoria.
Y así me encuentro despertando muy temprano, en casa de mi abuela, en medio de una gran competencia de voces, tratando cada una de ser escuchada.
Entre ellas la de mi añorada Nela, la tía Adelina, mi padre, el tío José Luis y a todo lo que da, y aún así perdido, el Fausto Soto Silva en la radio,y ambientando este mañanero relajo, el perfume inconfundible del café recién colado.
familiar y sendas y humeantes tazas de café.
Cómo olvidar las largas horas con el grupo de amigos, las discusiones, los chistes, y las risas contagiadas de tragos de café.
Por ahí leí que algunos relacionan el café con el sexo.Yo lo relaciono con la familia, mi niñez, el amor, los amigos, el romance, la calma…
Adoro el café, pero últimamente mi estómago y él no se llevan muy bien, por eso, guardando las distancias, me conformo con olerlo y nostalgiar con él...









libelula-suspira dijo
Mi querida amiga, en efecto, el café es sin duda compañero ideal para charlas de amigos, de amantes, de negocios, para citarse para un encuentro o desencuentro, siempre hay momento para un café, que va desde tratar de calentar al corazón cuando éste está triste, adormilar a las mariposas en el estómago y enmarcar las escenas gratas y melancólicas.
El café... mmmmm, el de hoy, el que en éste momento prepararé será sin duda amiga... a tu salud, claro, con un suspiro de libélula.
13 Noviembre 2007 | 03:33 PM