Me dí cuenta, que debo dejarte ir...Lo ví como una luz de repente, entendí que tu vida está completa y cuando algo está completo, no deja cabida para nada más.
....El dolor es inevitable, pero el sufrimiento, es opcional.
Hoy me levanté nostálgica… Nostalgia de ayeres olvidados, de recuerdos borrados, de sensaciones dormidas, aromas y sabores perdidos. La imágen de un cuadro de Pissarro, que cuelga en la pared de mi cocina, me hizo remontarme a los días en que mi padre limpiaba el patio de nuestra casa y quemaba la hierba seca… Ese olor, me hace recordarlo hasta el día de hoy.
La hora de la siesta en mi pueblo, cuando todo se detenía y solo quedábamos mi hermana y yo, flotando en la placidez del silencio, interrumpido muy apenas por el sonido lejano del tren, las palomas torcases o algún gallo despistado.
Yo pienso que la niñez se vive mejor en un pueblo, puedes ir y venir a dónde sea sin problemas de tráfico, tumultos, smog, ladrones de niños, etc, etc.
Recuerdo que en vacaciones o fines de semana,
mi hermana Brenda y yo nos levantábamos bién tempranito y nos íbamos a jugar perdidas en la inmensidad de nuestro patio (Mi papá había comprado el terreno de al lado y sembró arboles frutales, elotes, sandías, uvas) mi mamá ni se enteraba de nuestra existencia; hasta que se llegaba la hora de comer y se paraba en la puerta de la cocina a llamarnos a gritos.
Por las tardes salíamos a jugar a la calle toda la chamacada... Como estas, no estaban pavimentadas y por ahí pasaba un arroyo antes, el terreno era muy arenoso, yo no sé que tanto nos revolcábamos, que cuando nos llamaban a dormir (¡Tardísimo!) y nos metíamos a bañar, de la cabeza, salían kilos y más kilos de arena jejeje.
En el patio de al lado, mi hermano David, ponía una sábana blanca en la pared de la casa y sillas enfrente y con la ayuda de una linterna y figuras de papel que dibujaba y recortaba, hacía "cinito" y cobraba 10 centavos a los niños del barrio jejeje. Después mi papá compró un proyector de películas y cobraba más.
A veces, en las vacaciones de verano, nos veníamos a la ciudad a casa de mi tía Adelina y cuando regresábamos al pueblo, nuestra casa estaba cubierta por la maleza, ¡Hasta el techo! Era increíble como crecía, era como si penetraramos en una selva y al pobre de mi padre le tocaba la labor de deshierbar... ¡Hasta víboras salían con tanta rama! Una vez andábamos mi hermano Sergio y yo jugando en el patio de atrás y nos salió una bién grande, negra con rayas blancas, salímos disparados y el reptil tras nosotros, apenas si alcanzamos a subir al cerco de troncos de la parte delantera de la casa.
Al lado del terreno que compró mi padre, se desocupó una casa y mi papá la rentó, para poner ahí su estudio, (Era maestro de secundaria) y para ir hacía allá teníamos que atravesar todo el terreno. Una noche estaba toda la familia reunida allá y nos acompañaba Teresa, una vecina y amiga de mis padres... mi mamá necesitaba algo de la otra casa y le pidió a mi hermano Sergio 2 años mayor que yo, que fuera a traerlo, pero como este era re'miedoso, no quizo ir y yo por hacerme la valientita y por darle en la torre a él, dije:
¡Yo voy, a mí no me dá miedo!... Y todos: ¡mira que valiente ¿Ves? aprende jejeje. Y salgo enchida de orgullo, y me topo con la más negra de las oscuridades ¡Ay nanita! Pero pues, ni modo de quedar como una miedosa yo también ¡No señor!... Me fuí rezando tooodas las oraciones que me habían enseñado en la doctrina y corriendo como alma que lleva el diablo, entré ami casa agarré lo que me habían pedido y ahí te voy de nuevo jajaja. Cuando llegué al estudio me preguntaron ¿No te dió miedo mijta? Y yo ¡Noooooooooo! (¡Si chuy!) Pero ver la cara de mi hermano, hizo que valiera la pena Jejeje.
¡Vaya!...Cuantos recuerdos trajo a mi mente un simple cuadro, eso es lo bello de la memoria, es como volver a vivir todos los buenos momentos y más si es taaaan selectiva como la mía jejeje.
Hola amigos hoy les traigo una canción que me encanta, de la cual hice este humilde video y lo subí al YouTube, para regalárselos, porque con tantos problemas que nos acongojan en estos tiempos, nos olvidamos de ver lo bello de esta vida.... Así que a olvidar un poco lo desagradable para empezar bién este día.....
Esta poesía la escribí cuando mi primer hijo tenía 4 años, en ese momento pensaba que era imposible amar a otro hijo con la misma intensidad... Pero nació Alexis y me volvió loca de amor al igual que Mitchell...Fué algo así como un "déjà vu amoroso".
Me encanta el café, cuando su aroma entra por mi nariz, e inunda mis sentidos, es como si se abriera el gran baúl de los recuerdos, que se encuentra
polvoriento y ruinoso, en algún rincón de mi memoria.
Y así me encuentro despertando muy temprano, en casa de mi abuela, en medio de una gran competencia de voces, tratando cada una de ser escuchada.
Entre ellas la de mi añorada Nela, la tía Adelina, mi padre, el tío José Luis y a todo lo que da, y aún así perdido, el Fausto Soto Silva en la radio,y ambientando este mañanero relajo, el perfume inconfundible del café recién colado.
Entre brumas me veo entrando a un pequeño, pero acogedor café austriaco, lleno de rostros amigables, mesas con manteles a cuadros, un idioma casi
familiar y sendas y humeantes tazas de café.
Cómo olvidar las largas horas con el grupo de amigos, las discusiones, los chistes, y las risas contagiadas de tragos de café.
Por ahí leí que algunos relacionan el café con el sexo.Yo lo relaciono con la familia, mi niñez, el amor, los amigos, el romance, la calma…
Adoro el café, pero últimamente mi estómago y él no se llevan muy bien, por eso, guardando las distancias, me conformo con olerlo y nostalgiar con él...
No soy perfecta, pero sí auténtica, me gusta poner las cartas en la mesa y llamar a las cosas por su nombre, digo lo que pienso, hago lo que digo, trato, aunque no siempre puedo, de enchufar mi cerebro, antes de poner mi lengua a funcionar y si no tengo algo agradable que decir, mejor no digo nada...
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