Estas son mis personas amadas que abandonaron este mundo, Y con cada uno de ellos se fué un trozo de mi alma... Y no hay un solo día de mi vida que no vengan a mi mente...

Mi inolvidable Memo....
Me dueles...
En tu risa contagiosa,
Que la muerte se llevó.
Me dueles...
En estas lágrimas,
Que aún derramo por ti.
Me dueles...
En la parte de mi ser,
Que se fue contigo.
Me dueles...
En los momentos felices,
Que vuelven a mí, de vez en cuando.
Me dueles...
En mis remordimientos,
Por no haberme percatado,
De tus momentos malos.
Me dueles...
Cuando me convenzo día con día,
Lo insustituible que eres.
Me dueles
En el cariño, que reservé para ti,
Y no terminé de darte.
Me dueles...
En el espacio que dejaste,
Que, no es más que, una herida abierta...
Que duele cada día más.
Abril ‘98
Mi madre... La Maycri
Noche a noche me persigue,
Tu imagen dolorosa.
Y el olor de la sangre,
Que arrojaba tu boca.
Ver tus ojos de espanto,
Que pedían auxilio,
Cuando ruegan al aire,
Que les preste un respiro.
Gota a gota tus fuerzas,
Se fueron apagando,
Y con ellas mis ganas,
De luchar a tu lado.
Lo que hoy me sostiene,
En mis quebrantos,
Es la idea divina,
De volver a encontrarnos.
Dicen que donde estás,
No tienes penas.
Que ya no sientes dolor.
Y estás serena.
Quisiera estar segura,
Que donde tú te encuentras,
Ya no llevas la cruz,
Que cargabas a cuestas.
Por más que le doy vueltas,
No me imagino,
A tu cuerpo y tu rostro,
Ya con alivio.
Sólo espero una señal,
Una respuesta,
Para dejar de sentir,
Mi alma muerta.
Luchaste hasta el final,
Pero fue vano esfuerzo,
Porque era mucha alma,
Para tan poco cuerpo.
Lami* octubre '
A mí querido viejo.....
Cuando te vi en el ataúd, no tenías la cara que tienen los demás muertos, de paz o resignación... Tu cara era de tristeza, como si no quisieras irte, como si te hubieran quitado la vida, sin tu autorización.
Yo tampoco quería que te fueras, se supone que eras eterno, igual que todos los luchadores incansables como tú. ¿Dónde hay qué reclamar?, ¿A quién hay qué gritarle?...
¿Dónde se supone, quedó el caudal de conocimiento que llevabas dentro?
Tu memoria tan nítida, tu rebeldía constante, tu eterna curiosidad.
Faltó tu bullicio en la funeraria y tu discurso en el funeral.
¿Cómo le explico a mi cabeza que ya no soy hija de nadie?, que ese papel que desempeñé por tantos años, no será más.
No me da la gana aceptar tu pérdida, no me interesa que me consuelen con palabras tontas y con sermones vacíos...
Tal vez mañana... Hoy... prefiero enojarme, enojarme mucho... Y después, llorar.
Marzo ‘03 Lami*
A mi tía Adelina....

Hoy tampoco me animé a ir a tu casa...Esa casa tan querida, en la que se acunó mi niñez.
Me detuvo una vez más el temor de llegar y confirmar que no estarás ahí cómo siempre y será la prueba de la certeza de tu muerte y la reiteración de que una vez más la vida me enfrenta a otra pérdida, otro dolor y otra herida tan dura como las anteriores.
¿Cómo podré pisar esa casa de nuevo?, ¿Quién me servirá tu tan preciado café, las "Vilmillas" que sabías me gustaban tanto?... Las tortas de la tía Adelina, las anécdotas de tu niñez y juventud en le pueblo, con tu gente tan fuera de lo común y que tanto me fascinaban, ¿Quién va a estar al pendiente de estos "huerfanitos"?... Tus puntos de vista tan distintos a los míos que hacían que aprendiéramos una de la otra y que al final terminaban por unirnos más...
El honor de haber sido tu sobrina consentida, la "chipil"...
Tu olor a "mechuga" y tantas, tantas cosas que nos diste y que te hicieron ganarte el título de madre sustituta...
No sé cuando pueda volver a pisar tu casa, tal vez pasen días o meses... De momento prefiero pensar que estás ahí, tan fuerte como siempre y que yo, tu ingrata sobrina, no me he tomado el tiempo, de ir a visitarte.
Lami* mayo 2004
Nuestro Ángel de la guarda....
Lucía

No tengo palabras para nombrar lo que siento, sólo tengo imágenes girando sobre mi cabeza...
La imagen de mi pobre hermano tan agobiado,
-La de tu mami tan frágil para cargar con tanto peso.
-Tu hermanito tan desorientado y confundido por tu ausencia.
-Tú, princesa tan bella y tan lejos en tu ataúd...
-El dolor de tus tíos, primos, amigos. La incredulidad, los llantos, las flores...
Y este nudo en mi garganta que no logra deshacerse.
Jamás podré volver a escuchar la canción de Serrat sin llorar...
¡Hasta siempre cigotita! Te amo. Julio 2007
Diario de una pena...
1 de nov. 95
Maycri, escribo esto para ti, en parte para estar contigo y un poco para desahogar mi alma y hacer más tenue mi dolor.
Se que a ti te gustaba rezar todas las noches, por los tuyos, los de aquí y los que se fueron.
Ahora, yo también lo hago y quiero que esto lo tomes como un rezo especial para ti... Quiero empezar por aquella noche horrible cuando esperando afuera de tu cuarto (15-A) Salió una enfermera, la güerita ¿Te acuerdas? Y me dijo: "Mija, tu mamá se puso malita", mi impulso primario, fue correr hacia el cuarto, pero me dijo que no podía entrar, porque los médicos te estaban atendiendo, el segundo impulso, fue bajar a buscar a mi tía Carmen, a mi papá y a Sergio, a los que había dejado despidiéndose en la puerta del hospital, pero ya no había nadie, desesperada volví a subir, sólo para bajar de nuevo y correr como loca, tropezando en la oscuridad 5 cuadras, hasta la parada del autobús.
Al cruzar el boulevard hasta la glorieta, Sergio me vio y le hice una señal para que viniera, cruzó y le dije que estabas mal, que le inventara cualquier excusa a mi papá y que viniera conmigo y me devolví de prisa, pero sin llegar a correr, porque el corazón parecía salirse de mi pecho y apenas si podía respirar.
Sergio me alcanzó y subimos. Ahí estuvimos esperando, viendo entrar y salir médicos y enfermeras.
Salió uno de los doctores y nos dijo que no pasarías de esa noche, pensé en David, que se había ido a Cabo San Lucas, imaginé lo que sentiría, de regresar y encontrarte en un ataúd, tanto que la pensó para irse...
Sentía nauseas, desesperación y un dolor infinito. En ese momento, pasó el padre Moisés, como buscando algo, le dije a Sergio quién era y que tal vez te buscaba a ti, porque desde hacía tres días lo había ido a buscar mi tío Plácido, fui a su encuentro, y en su mano traía un papel con tu nombre, le dijimos de tu estado y que dentro se encontraban los doctores, tocó la puerta y entró...
A los pocos minutos salió y nos dijo que estabas absuelta y que podías morir en paz... ¿Absuelta? ¿Morir en paz? pensé espantada...
Y tal parece que llegó en el momento preciso o era todo lo que estabas esperando, porque al poco rato dejamos de escuchar el sonido del respirador artificial y salieron los médicos a darnos la triste y ya esperada noticia. Y eso fue todo, así de fácil y así de simple te fuiste... Como quién dice "ahorita regreso" y sale por la puerta.
Sabía que tu sufrimiento era mucho y que la muerte fue la mejor opción que en ese momento tuviste, de no ser así, tal vez hubieras regresado de tu inconciencia y hubieras seguido sufriendo, quién sabe por cuanto tiempo, con tantos tubos y mangueras saliendo de tu cuerpo, además que ya la mayoría de tus órganos estaban atrofiados.
Hay tantos "Quizás" y " Tal vez"... Lo único que sé es que ya no ibas a ser la misma, de eso estoy segura, eso de regresar a tu casa, con grandes esperanzas y tan optimista como la última vez que saliste del hospital y volver a los 15 días peor que las veces anteriores, iba a ser la historia, que en adelante te esperaba... Por nada del mundo, quería yo eso para ti y sé muy bien que tú tampoco.
Tantísimo miedo que le tenías a la muerte... Nunca voy a entender, por qué la gente tiene que sufrir para morir, como si no fuera suficiente castigo la muerte misma...
Lo que no voy a olvidar y que me atormentará siempre, es lo que me dijiste un día antes de que te hospitalizaran: "Si tengo otra crisis, ya no voy a luchar, estoy muy enfadada de esta vida"... Y yo no hice, ni dije nada que pudiera convencerte de lo contrario... Porque yo también estaba harta de verte vivir así, de no poder hacer nada por cambiarla, de que tu tranquilidad estuviera tan fuera de mí alcance.
Viernes 8 de nov. ‘95
Ayer fuimos al panteón y por la tarde nos reunimos en tu casa.
La tía Carmen le llevó el pastel que le había prometido a la Morcianita, pues La pobre no pudo celebrar su cumpleaños por andar en la funeraria.
Le pusimos el vestido nuevo que le regaló su "Papá Bimbo", y nos tomamos fotografías...
Pero ni para que te lo platico, estoy segura que tu estabas ahí festejando con nosotros tu cumpleaños... ¿Verdad?
Lami*
Sábado 11 nov.'95
Anoche soñé contigo y amanecí otra vez, con ese halo de dolor e irrealidad que me envolvió desde la hora de tu muerte. Debió ser porque ayer estuvimos viendo tus fotografías... Y ¿Sabes que fue lo que descubrí y me asombró?...
¡ERAS FELÍZ!...Tal vez no todo el tiempo, después de todo, la felicidad, sólo son momentos en la vida, pero yo ya había olvidado los tuyos, todo ese dolor que viví junto a ti todos estos días, me había hecho perder la perspectiva por completo, sólo recordaba tu calvario y tu cara de dolor, pero
Al ver esas fotos con tu cara tan sonriente (Y tan bella) Hizo volver a mi toda la indignación, la rabia y la impotencia por tu muerte, ahora entiendo mi mal humor después de volver a mi casa, lo siento por mi hijo y por Moisés, que son los que tienen que aguantarme, ya sé que eso no te agrada, pero de momento, no puedo evitarlo....
Ahora me doy cuenta de lo poco que te conocí, hay tantas preguntas dando vuelta en mi cabeza que jamás te hice. Sólo conocí a la madre... Pero ¿Dónde quedó la joven, la niña, la estudiante? Hasta hoy vengo a darme cuenta que desconozco tus anteriores personalidades ¡No es justo! Porque por más que pregunte y trate de averiguar, sólo tú tienes todas las respuestas, pero ya no estás para contarme la historia completa....
¡Te extraño tanto!
Lami*
15 nov. ‘95
¡Ay Maycri!, te extraño tanto y se me dificulta tanto seguir viviendo normalmente sin ti...
Cuando era niña y pensaba en lo que yo haría el día que tú murieras -Como imagino le pasa a la mayoría de los hijos- Movía mis manos y espantaba ese mal pensamiento, como si fuera una mosca que me molestara en la nariz...
Ahora que es realidad, camino por las calles y siento que floto en la dimensión desconocida... Es como si estuviera viviendo dentro de otra persona, uno está tan acostumbrado a tener mamá, así como te acostumbras a tener brazos y piernas... Y perderla, es como si perdieras uno de ellos o peor aún, los cuatro al mismo tiempo, y es algo con lo que hay que vivir en adelante.
Lo que más me puede, es que ni siquiera puedo darme el lujo de vivir mi duelo, porque si Mitchell me ve llorando se pone triste y llora conmigo. Y si ando triste o rara, a tu yerno, le molesta que yo no actúe como una "persona normal"...
En las noches cuando ya estoy acostada y me entra la nostalgia, lloro en silencio, pero luego él, enojado me dice que por qué ando tan rara, que no le hago "ningún caso"... Y yo le contesto: "Debe ser porque acabo de enterrar a la única madre que tenía"...
Yo no veo por que tenga que ser sarcástica con él o darle ese tipo de explicaciones, cuando uno ama verdaderamente a otra persona, las palabras salen sobrando... Ya estará el en mi lugar y espero estar con él y darle el apoyo que él no me está dando. ¡En fin!, yo sé que el tiempo cura todas las heridas, pero esta aún es muy reciente y muy profunda.
Pero si tú soportaste tanto dolor sin quejarte, ¿Por qué yo no habría de hacerlo igual? Después de todo....
¡¡LA FUNCIÓN DEBE CONTINUAR!!
Lami*
21 noviembre ‘95
El domingo fuimos a visitar a mi abuela Mariana... ¡Dejaste tan mal a la pobre viejita! Se le vinieron los años y los achaques encima, jamás la había visto tan desvalida.
De aquella mujer orgullosa, robusta y hasta prepotente, ya no queda nada. Y es que con cada ser amado que enterramos, también dejamos un pedazo de nosotros mismos, pero dicen que no hay nada más terrible que la muerte de un hijo....
Y el domingo lo pude comprobar.
Lami*
30 noviembre ‘95
¿Sabes qué Maycri?...
Anoche tuve una crisis muy grande y tuve que decidir, entre seguir adelante con mi vida o dejarme vencer por la pena. Pero como tengo un hijo por quién velar, un padre y unos hermanos que me necesitan, me decido por lo primero.
Recordé tus palabras cuando murió mi nana Nela y me viste tan mal..."La gente se tiene que morir y nosotros tenemos que resignarnos a ello. No quiero que el día que yo muera te dejes vencer"... Es muy duro, pero te prometo que saldré adelante y sacaré adelante también a la familia, pues lo único bueno de todo esto, es que a raíz de tu muerte, nos hemos unido mucho.
También voy a dejar de escribirte, porque a pesar de ser una terapia para mí, me he dado cuenta que se está convirtiendo en un arma de doble filo, porque al leer de nuevo lo que escribí, es como volverlo a vivir....
Pero eso no importa, te escriba o no, siempre estás conmigo, acompañándome en cada paso que doy y con cada palabra que digo, porque no soy más que una extensión de tu amada persona, que atraviesa las barreras del tiempo, del espacio y de la muerte misma.
¡Te amo! Lami*
servido por Irma Ofelia
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