Todos tenemos en nuestra vida, momentos decisivos, que pudieron cambiar el rumbo de la misma. Cuántas veces los recordamos y quisiéramos volver el tiempo atrás y tomar la decisión que no tomamos o deshacer la que si. Momentos que se perdieron en el tiempo, sumergidos en la memoria y que a veces se asoman a la superficie, tratando de asirse a nuestro presente. Susurros antiguos que nos acarician el oído y el alma, remembranzas de épocas pasadas que no llenan de nostalgia y de preguntas sin contestar, el pasado se hace presente y el presente, queda atrás. No cabe duda que el tiempo es relativo...
Mi alma es un ave en vuelo. No la detengas, No te detengo. Estos siglos de ansiedad, De tiempo muerto, Y antesala al olvido, Se van, dejándome un vacío. No hay culpa ni castigos, No hay vencedores, ni vencidos. Te devuelvo tu palabra,
Hay un día en mis recuerdos, Hay un rumor en el tiempo. El frío de la mañana, y el calor de nuestros besos. El ruido de la lluvia helada, Y el murmullo de tu aliento.
El sabor del agua escurriéndonos, Y el vaivén de nuestro ardor, El entorno protegiéndonos, Para gozar este amor.
Sensaciones y acciones Para dejarse llevar, Evadiéndose del mundo, En un lugar especial.
Dónde termina tu piel, Y comenzaba la mía. Y como al cerrar los ojos, El mundo desaparecía.
Todo fue eterno, Todo osadía Sólo dos cuerpos, En sintonía.
Hay un día en mi cabeza, Que no podrás olvidar, Lo sé con toda certeza... Porque estuve en el lugar.
No me olvides...Siempre te recordaré. ¿Me ves? Ahí estoy, tan cerca, como tus sentidos lo pidan. Tan grande como el sueño de dos enamorados y tan sutil, como un beso a distancia.
Que nostalgia de ti, De tus ojos verdes que penetran. De tu boca pequeña y apresante. Que nostalgia de tu cuerpo de bebé Y de tu piel de seda.
Que nostalgia de tu voz, Y de tu acento especial. Que nostalgia de la lluvia empapándonos, Las madrugadas desvelándonos, Y las risas del ayer.
Que nostalgia, De tu presencia impactante De tu figura de príncipe, Y tú mirada hechizante.
¡Qué nostalgia!
Esos días cuando me gana la soledad, Y pienso en ti, Imagino con ecos mi memoria, Que atraviesa infatigable las distancias, Y te sorprende en el tiempo,
A veces creo conocerte, Y otras me eres tan lejano y abstracto, Como el universo mismo. No te preocupes, mi amigo. Este empezar de cero, No tiene que ver contigo. No te canses, ni te espantes... Siempre serás ese alguien, Que no cabe en mi destino. No temas... Nada ha cambiado conmigo, Solo que a veces me olvido, Que eres un ser humano... Nada divino.
No soy perfecta, pero sí auténtica, me gusta poner las cartas en la mesa y llamar a las cosas por su nombre, digo lo que pienso, hago lo que digo, trato, aunque no siempre puedo, de enchufar mi cerebro, antes de poner mi lengua a funcionar y si no tengo algo agradable que decir, mejor no digo nada...
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